Descripción
“¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.” — Lucas 15:4-6
Esta imagen captura un momento profundamente conmovedor: Moisés, el pastor que llegaría a ser libertador,
caminando por terreno rocoso y peligroso con su bastón, persiguiendo incansablemente a una oveja extraviada que se alejó del rebaño.
Esta escena tiene dos niveles de significado:
Nivel histórico:
Según la tradición rabínica, Dios eligió a Moisés como líder de Israel porque vio su corazón de pastor. Una vez, una oveja se escapó del rebaño de Moisés. En lugar de dejarla ir o enviar a otro, Moisés mismo la persiguió por el desierto hasta encontrarla exhausta y sedienta. La cargó en sus hombros y la llevó de regreso.
Dios dijo: “Si así cuidas las ovejas de otro, así cuidarás a Mi pueblo.”
Nivel profético:
Esta imagen es un anticipo de Jesús, el Buen Pastor, quien contó la parábola de la oveja perdida:
“¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?” (Lucas 15:4)
Moisés persiguiendo a la oveja perdida es sombra de Cristo persiguiéndote a ti.
Esta imagen es tu búsqueda.
Porque te muestra que:
Eres valioso individualmente, no solo parte del rebaño – No eres un número. Eres “esa una” por la que el Pastor deja las 99. Tu ausencia importa.
Él atraviesa terreno peligroso para alcanzarte – Moisés caminó por rocas, barrancos, calor. Jesús caminó hacia la cruz. Tu rescate le costó todo.
No espera que regreses solo – La oveja extraviada no encuentra el camino de regreso. El pastor la busca. Tú no tienes que “arreglarte” antes de volver; Él viene a buscarte como estás.
Te cargará cuando no puedas caminar – Moisés cargó la oveja en sus hombros. Jesús lleva tu carga. No necesitas fuerzas para regresar; solo necesitas ser encontrado.
Hay celebración cuando te encuentra – “Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos… diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.” (Lucas 15:5-6)








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